El origen de la Villa de Córdoba se remonta a los tiempos de Yanga, hombre legendario y precursor de los movimientos libertarios de nuestro país, quien en su afán de procurar a los suyos espacios de libertad y paz, logro que el virrey Don Luis de Velasco, aceptara su propuesta en el sentido de que el y sus seguidores crearán la comunidad de “San Lorenzo de los Negros”, hoy Villa de Yanga quedando emancipados de la esclavitud y siendo dotados de tierras para trabajarlas.
Con este hecho la región de Córdoba fue el primer territorio de México donde se abolió la esclavitud, acto trascendente y civilizador que precedió a la fundación de la villa de Córdoba.
Los constantes asaltos a carruajes, efectuados por tropas de negros cimarrones que asolaban la región hicieron ver a algunos comarcanos la necesidad de fundar un poblado, cuyas ventajas ofrecieran el aprovechamiento de los beneficios que en tal lugar otorgará la naturaleza.
Los planes maduraron cuando, don Juan de Miranda, Don García de Arévalo, Don Andrés Núñez de Illescas y don Diego Rodríguez, presentaron la solicitud en la corte de México ante el Sr. Don Diego Fernández de Córdoba, XIII Virrey de la Nueva España.
Informado al virrey del gran servicio que pretendían hacer para beneficio de los intereses de su majestad, e igualmente satisfecho de que el territorio se proyectaba contaba con agradable clima, aire saludable, tierra fértil fecundada por aguas corrientes, cuyo territorio estaba vestido de copiosas y eminentes montañas, donde abundaban nobilísimos cedros, nogales, entre otros, otorgo la licencia para la formación de la villa el 29 de noviembre de 1617,en representación del entonces monarca español Felipe III, por orden del cual dicho poblado debía llevar por nombre el apellido del virrey.
El 26 de abril de 1618 se reunieron en la iglesia parroquial de Amatlán de los reyes, los 30 Caballeros con sus familias, que fueron los fundadores primitivos; asistieron a una misa solemne y una vez terminada la ceremonia, se dirigieron al salón capitular del mismo pueblo para nombrar sus primeros regidores, bajo la presidencia de Don Francisco de Soto Calderón, alcalde Mayor de Huatusco. Procedieron a la elección, resultando triunfadores por mayoría de votos en la asamblea, Alonso Galván García Arévalo, Diego Rodríguez y Manuel Fernández, que a su vez nombraron alcaldes menores a Cristóbal d e Miranda y a Andrés Núñez de Illescas. El 27 de abril se dirigió la caravana del pueblo de Amatlán, al lugar conocido por Lomas de Huilango (lugar donde abundan las palomas) sitio donde habría de quedar sentada lo que hoy es la ciudad de Córdoba, cuna de gente valiosa, alegre y hospitalaria. |